jueves, 21 de mayo de 2009

Esa insoportable tentación

Email recién enviado a LaSexta.com:

"Hola, qué tal.

Me encantan vuestros informativos, y como empezáis antes que los demás, son los que casi siempre veo.

Pero llevo muchos años en esto, y por más serios que sean algunos informativos y mejor pretendan hacer su trabajo, siempre fallan en lo mismo: Michael Jackson. Hace ya un puñado de décadas que soy seguidor de este artista -con la cabeza sobre los hombros; no soy ningún fanático ni ningún radical como tal vez lo pude ser hace ya mucho- y parece que las redacciones piensan que por necesidad hay que decir algo malo, algo truculento, algo sospechoso, algo patético, algo ridículo, algo escandaloso, sobre Michael Jackson.

El de las últimas 24 horas ha sido un asunto que los fans hemos seguido con mucho interés y hemos debatido y rebatido. Resumiendo, antes de dar comienzo a sus 50 conciertos todo el equipo necesita el recinto para los últimos ensayos generales, comprobar que todo funciona correctamente, etc. Desgraciadamente -y apenas importa quién sea el responsable, si es que lo hay- el director del proyecto no fue informado de esto. Con el O2 Arena de Londres ya comprometido con otros artistas, no quedó más remedio que postponer algunos de los primeros conciertos para poder disponer de esos días decisivos.

Pero no, no puede ser: Los medios no pueden resistir la insoportable tentación de decir aunque sea un mínimo detalle que no corresponda con la realidad: Que hay problemas técnicos. ¿Qué problemas técnicos, que yo no los he visto?

Muchas gracias sin acritud por darle publicidad a este gran artista, y "muchas gracias" con ironía por continuar con la tradición. Ya en serio y de buen rollo, me cuesta creer que a un buen grupo de profesionales como seguro tenéis en vuestra redacción -y en muchas de las demás redacciones del mundo seguro que también- cueste horrores contrastar la información cuando se trata de Michael Jackson.

Gracias por vuestra atención"

Y por la vuestra.

sábado, 16 de mayo de 2009

¿Aceptamos diseño como futuro profesional?

Pues sí... llevo un tiempo pensando que debería volver a dedicarme al diseño gráfico, como el tiempo en que me estuve dedicando a ello como freelance, con más pena que gloria yo creo. Quién me iba a decir que los dos o tres primeros meses que quería pasar en Madrid poniendo cafés para después dedicarme a lo que realmente me gustaba se convertirían en tres años poniendo cafés acabando por dejar a un lado mi vocación.

El otro día leía en una revista especializada que los diseñadores no deben venirse abajo con esto de la crisis económica; más bien es una gran oportunidad para demostrar hasta dónde puede llegar el talento de un diseñador, no solo en un aspecto creativo sino a la hora de comunicar, de vender, sean productos o lo que sea. ¿Por qué no vender una oportunidad? ¿Es el diseño -y todo lo que conlleva, que no es poco- una de esas cosas que mientras lo demás se viene abajo, sale a flote más y mejor -y más necesario- que nunca? Porque no hay nada más dificil que vender cuando la gente no quiere comprar, y un diseñador no solo sirve para quitarle las arrugas a las fotos viejas de tu madre, sino para cambiarte la vida con tan solo mirar un cartel, si hace falta...

Así que mira, puede que sea cuestión de tiempo, pero creo que sí, que merece la pena ponerse las pilas, desempolvar la Wacom... o puede que conseguir una mejor, coleccionar flyers, suscribirse a la AyD, echar un vistazo a esas maravillas que en mis tiempos todavía hacía una tal Macromedia, tal vez hacer algún curso de refresco... y practicar, equivocarme fijo, aprender, mejorar...

Y no sé si mi currículum tendrá mucho o poco de interés, pero puedo asegurar que tendrá mucho de querer hacerlo bien. MUY bien. Por querer...

sábado, 2 de mayo de 2009

Homenaje

Te echo de menos. Mucho. Te hecho de menos. No llegué a tiempo para verte; andaba en otros asuntos. Quién sabe si de haberlo sabido hubiese estado ahí para defenderte, para arroparte, para besarte, para decirle orgulloso al mundo entero que por fín habías llegado...

Te quiero. Siempre te he querido. ¿Dónde estás? ¿Te van las cosas bien? Nada más lejos que pretender interrumpirte, nada de atarte a un mundo al que ya no perteneces. Es solo que a veces pretendo que seas quien nunca fuiste, y nunca podrás ser.

Cuando tuve pesadillas siendo niño, habrías sido tú... Cuando me daba miedo el monstruo del armario, habrías sido tú quien lo hubieras dejado todo por venir a consolarme. Casi te veo en recuerdos inventados, defendiéndome de la angustia de ser humillado en el cole. Tú habrías estado ahí. Me habría dormido entre tus brazos. Te habría contado secretos...

Te hecho de menos. Mucho. Muchísimo. Te echo de menos tanto que no puedo más que quererte y desearte todo lo mejor, todo lo más bonito, todos los cariños, todas las cosas preciosas que que tú jamás me diste. Todas las cosas que nadie te dió en tu visita fugaz. No tuvimos tiempo...

No puedo culparte, ni quiero, ni tendría ningún sentido. Tú no te querías ir... pero alguien te esperaba. Otra gente, en otro sitio, en otro mundo, no lo sé... Demasiadas preguntas sin respuesta. Demasiado amor para preguntar. Demasiado miedo a hacer daño. Demasiado para olvidar.

viernes, 1 de mayo de 2009

¡Hombre, cuanto tiempo!

Me acaba de llamar un viejo amigo de Marbella. Quiere ir a algún concierto de Michael Jackson en Londres (a buenas horas se pone a buscar entradas, el pobre) y se preguntaba si yo podía conseguirlas, por aquello de haber llevado un club de fans hace un montón de años, algo que ya pertenece al pasado así que no le he podido ayudar más que dándole la dirección de Ticketmaster.

Lo interesante del tema es que me ha llamado cuando hace un buen montón de años que no tenía ningún contacto con él, ni pensé que pudiera saber mi número. Me parece que han pasado siglos desde que me iba con él y su padre al puesto de ropa que tenían en el barato de mi pueblo. Todavía sobrevive una camiseta que le compré; la ropa ya no es la que era... Y sin embargo, resulta que hacía unos días que este chico se me venía al recuerdo, así por las buenas sin razón aparente.

El otro día me pasó algo parecido con otra persona, y durante según qué épocas de mi vida me he vuelto a reencontrar con bastante gente que ya tenía por ahí perdida y de pronto aparece algo, un pensamiento, un nosequé... ¿verdad? Yo creo que a casi todo el mundo le debe de haber pasado por lo menos alguna vez: De pronto te acuerdas de alguien y al poco tiempo te lo encuentras o recibes noticias.

Al parecer está relacionado con el karma, la ley de causa y efecto, acción y reacción, etc. Por lo visto es habitual que se creen conexiones especiales entre personas con las que se tiene algún vínculo fuerte, incluso de una vida para otra. Yo no creo en la reencarnación, sino en el renacimiento (la primera dice que tú mismo como persona te mueres y apareces en otro cuerpo nuevo; el segundo consiste en que mueres y según el estado mental que se tenga en ese momento y las consecuencias de tu karma personal que todavía no hayan madurado, la mente vuelve a "tomar forma" en un nuevo cuerpo), y según el sistema de renacimientos, a lo largo de nuestras distintas existencias, vamos creando vínculos especialmente fuertes con las personas más cercanas a nosotros. Así, es posible que tu querido perro fuese tu padre en tu vida anterior, que tu novio haya sido una amiga íntima, que algún pariente sea cualquier otro ser que para tí haya tenido significado en algún otro momento, etc. De hecho, según se estudia habitualmente en el budismo tibetano para desarrollar amor y compasión, todos los seres sintientes de toda la existencia hemos renacido suficientes veces como para que hayamos sido la madre de todos los demás -y todos los demás hayan sido a su vez nuestra madre-.

Y aunque no lo recordemos, con esas personas especiales se crea una conexión: Imagina que le salvas la vida a un pajarito, que sin tu ayuda hubiese muerto; Quién sabe si dentro de x vidas, tienes una enfermedad grave y te recuperas gracias a un médico... que era aquel pajarito. Curioso, ¿no?

Nos cuesta creer que pueda pasar algo así porque no lo recordamos en lo más mínimo. ¿Pero acaso no olvidamos por completo a personas con las que pasado un tiempo volvemos a contactar? Nunca sabes cuándo puede sonar el teléfono...

lunes, 27 de abril de 2009

¡Mi Mac no es un zombie!

Pues sí, yo también "soy un Mac". Hay una buena diferencia, ¿eh? No soy de esa gente que hay ahora que se lo piensan dos veces a la hora de elegir entre un MacBook Pro y un Vaio. ¡Jamás! Soy eso que se conoce como un maquero. Hala, ya lo he dicho. ;-)

Dicho esto, acabo de ver en Applesfera un artículo interesante que me gustaría compartir con vosotros: Cualquier ordenador Apple es MUY seguro, pero por lo visto hay algunos graciosos que se sirven de nuestras máquinas para atacar a otros ordenadores, sin que nos demos cuenta.

Para saber si estás infectado con este troyano (recuerda, esto solo es para usuarios de Mac) abre el Finder y sigue esta ruta: Aplicaciones > Utilidades > Terminal. Se abrirá el terminal, que se parece mucho a un bloc de notas pero sirve para dictar comandos. Escribe esto exactamente (puedes copiar y pegar si quieres):

sudo ps aux | grep -i iworkserv | grep -v "grep"

Te pedirá la contraseña de administrador. Si no te da ninguna información más y no pasa nada, es que estás limpio. Si te sale algo más que no comprendes (y probablemente, te da mal rollo), tranquilo: Sigue este enlace para solucionarlo.

Mi chica es... increíble


Siempre dije que sabría dónde encontrar el amor
Siempre pensé que estaría preparado y sería fuerte,
Pero a veces pensé en tirar la toalla.
Pero llegaste tú y me cambiaste el mundo entero.
Estoy en un sitio donde no he estado nunca antes.
Ahora veo lo que significa el amor.

Es tan increíble
Y no quiero dejarlo escapar
Algo tan bonito
Fluyendo como una cascada.
Siento como si siempre hubieras sido
Desde siempre una parte de mí.
Y es tan increíble estar por fín enamorado.
En un lugar donde nunca pensé que estaría.

En mi corazón, en mi cabeza, ya está claro
Cógeme de la mano. No tienes nada que temer.
Estaba perdido y de algún modo me rescataste.
Estoy vivo, estoy enamorado, me completas.
Y nunca antes había estado aquí.
Ahora veo lo que significa el amor.

Es tan increíble
Y no quiero dejarlo escapar
Algo tan bonito
Fluyendo como una cascada.
Siento como si siempre hubieras sido
Desde siempre una parte de mí.
Y es tan increíble estar por fín enamorado.
En un lugar donde nunca pensé que estaría.

Cuando pienso en lo que tengo, y en esta oportunidad que casi pierdo,
No puedo evitar romper a llorar...
Oh, sí, romper a llorar...

Es tan increíble
Y no quiero dejarlo escapar
Algo tan bonito
Fluyendo como una cascada.
Siento como si siempre hubieras sido
Desde siempre una parte de mí.
Y es tan increíble estar por fín enamorado.
En un lugar donde nunca pensé que estaría.

Ahora veo lo que es el amor.

(Craig David: "Unbelievable")

domingo, 26 de abril de 2009

Me gustaría presentaros a mi maestro

Tal y como acabo de publicar en Wikipedia...

Geshe Tsering Palden es un maestro budista tibetano.


Tsering Palden nace en Rengko (región de Kham, Tíbet) en 1943. Tras cumplir los diez años, ingresa en un monasterio cercano, donde se ordena como monje y comienza sus estudios sobre budismo. Posteriormente se traslada al monasterio de Sera, uno de los centros monásticos más importantes del budismo tibetano, cerca de Lhasa, donde permanece cuatro años más hasta que en 1959 el ejército chino invade el Tíbet.


Dada la nueva e insostenible situación que se vive en su país, huye a la India junto a sus maestros, Geshe Ogyen Tseten Rinpoche y Geshe Lobsang Thubten Rinpoche, siendo acogido en el campo de refugiados de Buxa y continuando con su formación a pesar de las penosas condiciones en las que malviven los exiliados tibetanos, entre los que se encuentra Su Santidad el Dalai Lama.


Posteriormente se traslada a la Universidad Monástica de Sera Je, una suerte de réplica del monasterio original de Lhasa, esta vez en el sur de la India, donde continúa estudiando y practicando hasta conseguir el título de Geshe Lharampa, el nivel más avanzado de los estudios de filosofía budista, con la ayuda de Ling Rinpoche y Triyang Rinpoche, ambos maestros del Dalai Lama.


Geshela sigue en la India hasta que en 1997 se traslada a Tahití y posteriormente a Francia, hasta que en 2000 se establece en Madrid (España) donde tres años después funda Thubten Dhargye Ling ("El jardín donde florecen las enseñanzas"), un centro budista tibetano de tradición Gelugpa. Actualmente sigue siendo su director espiritual, ofreciendo enseñanzas, consejos, transmisiones orales y realizando otras actividades relacionadas con el budismo tibetano con la ayuda de su sobrino, el también monje Geshe Ngawang Lobsang.

jueves, 23 de abril de 2009

El primer bostezo

Porque digo yo... (ahora viene la típica pausa de "a ver cómo me explico para que la gente no flipe de lo zumbao de la cabeza que puede llegar a estar uno".)

¿Cuál fue el primer bostezo? Pero no el primer bostezo de cuando abres la nevera por la mañana temprano, ni el primer bostezo de cuando te pusieron en brazos de tu madre después de nacer. Me refiero al PRIMER bostezo que existió jamás.

¡Que parece una chorrada, pero vete tú a saber si pensando en el origen de los bostezos acaba uno alcanzando un nivel de comprensión bestial de la ley del karma! Porque todos sabemos que los bostezos son contagiosos. Si no te lo crees, busca "yawn" (bostezo en inglés) en Imágenes de Google y a ver cuánto tardas en aguantarte uno. Se supone es un comportamiento natural del organismo para ayudar a llevar más oxígeno al fondo de los pulmones, pero sea como sea, resulta que son insoportablemente contagiosos.

Así que bostezas viendo una foto de un orangután en un zoológico de... digamos Australia. Bosteza probablemente porque ha visto ahí fuera un visitante -humano- que bosteza, porque vió a alguien bostezar allá al fondo de la tienda de souvenirs cuando compraba la entrada, que a su vez bostezaba porque vió bostezando a un ejecutivo que salía bostezando en la tele de casualidad mientras un reportero hacía una crónica en directo desde Wall Street. El ejecutivo posiblemente bostezaba por haber visto bostezando a otra persona camino a la bolsa de Nueva York según bajaba del puesto de perritos calientes que hay más arriba, cerca de la Iglesia de la Trinidad cruzando con Broadway, cuando miraba cómo pasaba un taxi con alguien dentro que bostezaba porque había visto bostezar a alguien en la tele -porque en los taxis de Nueva York hay tele, flipa-, que bostezaba porque bla bla bla...

¿Os dáis cuenta? Y no solo bostezan los humanos: Bostezan los perros, los gatos, las tortugas, los hipopótamos, los orangutanes de los zoológicos en Australia... y a veces sí, los alveolos de los pulmones están ahí "¡eeeeh, más oxígeno, tío!" (los alveolos o los alvéolos, estoy con la duda) pero la gran mayoría de las veces se bosteza porque vemos a alguien bostezando. ¿Sabéis la de veces que he bostezado escribiendo esto, solamente de pensarlo? Así que todo esto puede parecer la gran payasada universal, y no sé qué tanto por ciento de probabilidades hay de que esa consecución de bostezos pudiera haberse dado así realmente, que oye, por poder... Si lo piensas, al mismo tiempo es algo absurdo pero cierto, ¿no? Como eso de que técnicamente hablando estamos respirando una y otra vez el mismo aire que respiraron los dinosaurios. Curioso, pero real.

Y un día pensando en eso se me ocurrió preguntarme cuál fue el primer bostezo. Y más aún: ¿Hubo un primero? Porque no necesariamente tuvo que haber uno, ya se sabe los budistas de qué manera nos podemos liar a darle vueltas a las cosas. Ya digo, igual uno empieza por pensar en cuál fue el primer bostezo y acaba teniendo unas realizaciones espirituales de la leche, ¿no?

Quién sabe...

miércoles, 15 de abril de 2009

Vegano de Dharma

Un monje budista comiéndose un bocata con Coca Cola en un aeropuerto.

Una noche, hará cosa de 2600 años, el Buda explicaba a sus seguidores cómo debían entender su enseñanza. Señaló a la Luna con el dedo: El satélite era la enseñanza, decía, mientras que el dedo era él. Todo budista debe comprender, analizar, rebatir, discutir, estudiar y dentro de lo posible experimentar en primera persona las enseñanzas para comprenderlas realmente.

Así que no debería seguirse el consejo de alguien y seguirle o creerle por el simple hecho de ser quienes son: Uno debe pensar por sí mismo, preguntar, indagar, desmenuzar...

Desde luego que el Buda dió enseñanzas muy concretas sobre el vegetarianismo, aunque hay que tener en cuenta que en gran medida enseñaba el Viyana -el código que deben seguir los monjes- y aquellos eran otros tiempos, en una cultura en la que los alimentos no traían una etiqueta con los ingredientes e información nutricional, lo que deja muchas puertas abiertas a qué se refería el Buda con sus indicaciones sobre no comer carne. Se le podrían haber hecho montones de preguntas sobre vegetarianismo, de no ser por que había cuestiones mucho más importantes que atender y enseñanzas mucho más profundas, complicadas y urgentes.

Dentro del vegetarianismo hay dos grupos principales: Los ovolactovegetarianos, o vegetarianos "clásicos", que se limitan a no comer animales muertos en general, y los veganos, que no solo no comen animales sino que tampoco utilizan su piel para vestirse ni se consumen derivados como la leche, independientemente de que el animal haya muerto o no. Así que entre los veganos esto es más una cuestión moral, una forma de vida, que un hábito alimenticio. Es un principio básico: No te comes una gamba igual que no te comes a tu primo.

(Por cierto: Creo que a estas alturas sobra decir que ningún vegetariano debería jamás bajo ninguna excusa comer ningún animal muerto, eso de ser vegetariano pero comer un poquito de jamón, o atún, o marisco, etc, es una excusa ridícula tanto para uno mismo como para el animal que se está comiendo y una persona que hace eso NO es vegetariana).

Ahora tengo 33 años y medio. Me hice vegetariano con 13 o 14 años, y sobre los 25 me hice vegano. Eso significa que me he pasado más de la mitad de mi vida sin comer animales; ¡no está mal! Pero desde hace un tiempo me paré a pensar hasta qué punto muchos veganos son veganos por una sincera preocupación por sus semejantes, o lo son por militancia, con una mentalidad activista y sistemática. Supongo que la inmensa mayoría de los veganos lo somos por las dos cosas a la vez, pero siendo budista y haciendo lo posible por mantener un equilibrio entre una vida laica occidental y una práctica sincera y comprometida del budismo, empecé a darle vueltas a la posibilidad de ser vegetariano no sistemáticamente sino ateniéndome al Dharma. Para quien no lo sepa, se conoce como Dharma al conjunto de las enseñanzas budistas pero más genéricamente a todo lo que es correcto o incorrecto, adecuado o inapropiado, virtuoso o desaconsejable, en función de qué papel tenga en el desarrollo espiritual de cada uno. Por ejemplo, ser paciente o compasivo con los demás es beneficioso tanto para ellos como para mí mismo; es acorde con el Dharma. Y así con prácticamente cualquier cosa que uno imagine, ya que las leyes de causa y consecuencia, de acción y reacción, en definitiva el karma, es universal; no hay nada que pueda escapar a ello.

Teniendo esto en consideración y sabiendo que el motor fundamental del budismo tibetano es la compasión, ¿es lo más adecuado hacer o dejar de comer según qué cosas o consumir según qué objetos ateniéndome a un ideario vegano? Podría decirse que sí, pero me doy cuenta de que debo mirar a la Luna, no al dedo de Buda: En tanto la compasión y el amor son la razón primordial para ser vegano, no. Esto puede parecer contradictorio, pero no lo es. Solo hay que fijarse un poco. Ejemplos:

Los veganos no comen queso; sin embargo existen animales que producen leche con la que se elabora ese queso de forma en que ni ellos ni sus crías sufren el menor daño ni la menor injusticia. Podrá decirse que el simple hecho de que un ser humano tome cualquier leche que no sea la de su madre es en sí mismo una injusticia, pero me estoy refiriendo a sufrimiento real y comprobable de forma empírica: Es correcto afirmar que existen animales en esta situación pero no les supone una merma de lo que ellos mismos comprenden como bienestar, ni tampoco del de sus crías, que siguen alimentándose de su madre y relacionándose de manera natural.

En el caso de los huevos, los más consumidos suelen ser los de gallina. Las gallinas son animales muy sociales y familiares. Se sabe que no son tan tontas como a veces se cree, sienten mucho aprecio por sus semejantes y en las granjas avícolas es muy fácil que sufran depresión, problemas de nervios, etc. Esa es la razón por la que les cortan el pico: Las gallinas ponedoras tienen tan poco espacio para moverse y sufren tanto estrés que se picotean las unas a las otras, sacándose los ojos y hasta matándose, así que les cortan el pico, con el gran trauma que esto supone. Sin embargo, las aves hembras suelen poner huevos cada cierto tiempo independientemente de que hayan sido fecundados o no. De hecho, hay gallinas que se comen sus propios huevos sin vida si no viene nadie a recogerlos. Considerando que también es válido afirmar que existen gallinas cuyo orden social y familiar es respetado y conviven tranquilas con humanos, reciben un buen trato y demás, es posible afirmar que consumir los huevos no fecundados de estas gallinas sí es acorde con el Dharma.

Es como otra enseñanza de Buda, que trataba sobre un hombre que recibe un flechazo. Enfadado, pregunta quién ha sido, por dónde se ha ido, a qué familia pertenece... y pregunta tras pregunta, perdiendo el tiempo pensando en a quién dirigir su rencor y en cómo preparar la venganza, lo único que consigue es morir desangrado.

Estoy en una fase rara desde hace unos meses, en la que hay según qué cosas que no sé si comer o no, puede que por falta de información, de costumbre o por simple indecisión, que de eso siempre he tenido mucho, pero me alegra pensar que puedo dar un paso más allá, permitiendo que el Dharma me enseñe y anime a callar, observar y pensar por mí mismo. En ello estoy!

Así que a partir de ahora, hala: Vegano de Dharma. Suena bien...

sábado, 27 de diciembre de 2008

Pisto de tofu

¡Hola! Aquí estamos después de mucho tiempo con una receta perfecta para quienes ya estéis hartísimos de tanto bombardeo navideño. Una de esas recetas que te hacen pasar de pensar "emmm, no sé qué hacerme" a estar comiendo en unos pocos minutos.

QUÉ TE HACE FALTA:
  • Tofu (natural, ahumado o italiano. No es aconsejable el japonés).
  • Setas, las que más te gusten.
  • Cebolla.
  • Tomate triturado.
  • Aceite de oliva.
  • Laurel.
  • Sal (opcional).

CÓMO SE HACE:
  • Corta en cachitos pequeños la cebolla, las setas y el tofu, más o menos en partes iguales, pero esto puedes variarlo a tu gusto.
  • Pon la cebolla en el aceite cuando no esté caliente. Así se irá haciendo según vaya calentándose. Déjalo a fuego medio-bajo y remueve de vez en cuando. (De todas formas, a mí me encanta ponerlo un poco más fuerte y dejar que se dore un poco más).
  • Después de hacerse un poco la cebolla (mira cómo se ha vuelto algo transparente), pon las setas y vuelve a dejarlo unos minutos. Entonces, añade el tofu y déjalo otra vez.
  • Ahora que está todo revuelto y haciéndose, pon un par de hojas de laurel y tapa la sartén, bajando el fuego sin llegar al mínimo. Déjalo así unos cinco minutos más para que el aroma y el sabor del laurel impregne los demás ingredientes.
  • Retira el laurel y vierte el tomate. La idea de esta receta es que quede más bien seca, aparte del aceite que lleva, poniendo tomate apenas para darle color, pero puedes poner la cantidad que más te guste el tiempo suficiente para que se haya calentado y mezclado todo bien.
  • Prueba a ver si necesita un poco de sal.
¡Y ya está! Es una de esas mezclas sencillas que tanto me gustan porque puedes comerla sola, en tortillas mexicanas, con pan, en relleno de otras cosas... Anímate y me cuentas qué te ha parecido.